Un día llegamos a casa y tenemos que dar una noticia en nuestra familia, “nos hemos quedado en el paro”. A partir de ese momento pasamos a estar dentro de la categoría social de desempleado, que implica mucho más que haberse quedado sin trabajo.
Nuestra actividad diaria varía, nuestras preocupaciones adquieren otro matiz, pasaremos más tiempo en casa, delante del ordenador o tendremos que salir a la calle a entregar “curriculum vitae” en todos aquellos sitios donde nos gustaría trabajar. Además de todo ello, también entra la parte económica, ya que nuestros ingresos de dinero disminuyen de forma sustancial.
Hay que comunicar todo esto a nuestra familia, pero ¿cómo hacerlo?
Cuando damos la noticia a nuestra pareja, no hace falta que se explique nada, ya que ambas personas son adultas y conocen las consecuencias de lo que acaba de ocurrir.
Y a los niños, ¿cómo se les cuenta?, ¿qué consecuencias tendrá para ellos? No parece una tarea sencilla, pero si seguimos unas pequeñas pautas nos resultará más fácil transmitir a nuestros hijos cual es la situación real, sin generar una alarma.
- Contar lo ocurrido: Podríamos pensar que la mejor opción es no decirles nada a los niños e intentar que no se den cuenta de los cambios en casa. Si actuamos de esta forma no conseguiríamos nada, ya que los niños perciben los cambios en las rutinas familiares de forma clara. Observarán que su padre o su madre ahora pasan más tiempo en casa, que están más preocupados y/o más tristes y acabarán preguntando qué pasa, con lo que lo único que conseguiríamos es retrasar el dar la noticia.
- Contar la verdad: Es muy importante que les digamos la verdad de la situación, esto no quiere decir que entremos en detalles escabrosos, si no, que les contemos los cambios que se van a producir en la familia con un lenguaje adaptado a ellos.
- Confiar en ellos: Una vez que hayamos contado a toda la familia la nueva situación, debemos confiar en ellos. Los niños tienen una gran capacidad de adaptación, y con nuestra ayuda como adultos, sabrán actuar en consecuencia.
- Realidad positiva: Sin mentir, sin ocultar, debemos ofrecerles en la medida de lo posible, una actitud positiva. No caer en la desesperanza, para que ellos tampoco lo hagan.
Lo más importante que debemos tener en cuenta, es que la felicidad de nuestros hijos, no depende del dinero que tengamos en el banco, ni del trabajo de los padres, sino de la estabilidad emocional que les facilitemos.
Alejandra F. Aladro





