Cuenta una historia que a un sabio le tocó un coche de lujo en un sorteo. Su familia y amigos se alegraron mucho por él y fueron a celebrarlo.
-¡Qué estupendo!¡Qué suerte tienes! -dijeron.
El sabio, tranquilo y calmado, solamente dijo: -Puede ser.
Durante unas semanas disfrutaron del coche. Pero un día, un conductor borracho se estrelló contra su coche en un cruce y el sabio fue a parar al hospital. Rápidamente su familia y amigos corrieron al hospital para conocer su estado y le dijeron:
-Esto sí que ha sido mala suerte.
Una vez más el hombre sonrió y dijo: -Puede ser.
Mientras estaba en el hospital, una noche hubo un corrimiento de tierras y su casa cayó al mar. Sus amigos volvieron al día siguiente y dijeron.
-Qué suerte has tenido de estar aquí, en el hospital.
Y él dijo otra vez: -Puede ser.
A menudo escuchamos la frase: ¡qué suerte tienes! Como si fuera un regalo del cielo, de los dioses…pero, realmente la mala o buena suerte, ¿es ajena a nuestra forma de afrontar la vida?
La conciencia ante todo aquello que nos sucede es importante para descubrir que no tenemos buena o mala suerte, sino que nuestra actitud ante la vida da lugar a un resultado.
Si somos pesimistas, derrotistas,… encontraremos días grises y mala suerte en muchas ocasiones. La actitud será de espera a que las cosas se resuelvan, pasividad, indefensión (total, haga lo que haga va a seguir todo igual…) culpar a otros de la situación.
Si consideramos que la vida nos pone ante situaciones y retos que podemos afrontar, que decidimos afrontar y aprender, posiblemente pensaremos que tenemos buena suerte. Es curioso observar que estas personas que, supuestamente han tenido buena suerte, son optimistas, luchadoras, creativas, flexibles, seguras de sí mismas, con apertura de mente, inconformistas con aquello que les incomoda y proactivas.
Demos el signo negativo o positivo antes de la palabra suerte, lo que está claro es que la actitud que tomemos ante los acontecimientos puede convertirnos en una persona reactiva o proactiva.
Si caes en la actitud de pensar que estás teniendo mala suerte pregúntate: ¿qué voy a hacer para salir de la situación? ¿realmente no puedo hacer nada?
Hay situaciones muy complicadas y nadie dijo que fuera fácil, pero merece la pena creer en una misma.
Y tú, ¿qué haces para tener buena suerte?
Rosa Alameda






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