En posts anteriores (senda del perdón I y senda del perdón II) he compartido aquello que nos impide perdonar, ya sea porque obtenemos un beneficio o porque tenemos unas ideas preconcebidas de lo que significa perdonar. Pero, ¿Qué significar realmente perdonar? ¿Para qué perdonamos? ¿Qué beneficios puede tener?
En primer lugar, liberación. Si vivimos en el rencor y la rabia constantes, parte de nuestra energía se destinará a eso. Estas emociones, mantenidas en el tiempo nos desgastan, física y emocionalmente. Cuando perdonamos, se produce una ruptura de cadenas imaginarias que nos ataban a esa persona y a nuestro propio rencor y rabia. Si decidimos perdonar, nos liberamos de todas esas sensaciones. Sentimos alivio y nuestra energía vital positiva aumenta.
Al perdonar nos desapegamos. El desapego supone entender y ser consciente de que las cosas suceden, queramos o no. Nos desprendemos de un falso control que creemos tener mientras no perdonamos.
Vivimos el presente. Cuando decidimos perdonar, soltamos el pasado, dejamos de rumiar lo sucedido y decidimos vivir en el aquí/ahora.
Logramos tener relaciones sanas basadas en la confianza. Perdonando de corazón logramos tener mayor autoestima, comprensión, compasión y empatía hacia los demás y hacia una misma.
“Tener rencor hacia alguien es como tener una brasa en la mano y esperar que el otro se queme”.
¿Cómo perdonar a los demás?
Ahora viene la tarea más difícil pero a la vez, más liberadora si se consigue.
- Como siempre, la toma de conciencia ya es un paso. Reconocer si tenemos creencias sobre el perdón y si obtenemos beneficios por no perdonar. Reconocer también si la falta de perdón nos lastra y nos hace sentir mal. ¿Qué emociones están presentes en ti? ¿qué quieres hacer con esas emociones?
- Responsabilizarse: Y no me refiero a ser responsable del daño que nos hicieron, sino a responsabilizarnos de lo que queremos hacer con el resto de nuestra vida, a asumir las riendas de nuestro presente, aquí y ahora. Decidir abandonar esas cadenas que nos impiden perdonar, esa víctima (o verdugo) en la que nos convertimos,… porque asumir la propia responsabilidad implica decidir poner solución al problema.
- Expresar: una forma muy liberadora de perdonar es expresar a la persona que nos ha hecho daño lo que sentimos. Como dijimos en el post anterior, no es necesario tenerla enfrente. Escribir una carta es ya de por sí muy liberador. Ni siquiera hace falta enviarla o que la otra persona la reciba. La carta es sacar, expresar el dolor y malestar que tenemos dentro. Después de escribirla y leerla, se puede enterrar o quemar como un ritual de purificación.
- Asumir nueva forma de vida: Practicar meditación y compasión para poder vivir en el presente.
Estas acciones, en apariencia pueden parecer fáciles según la intensidad del daño que sentimos. Pero en realidad el perdón puede tardar años en producirse y años en liberarnos. Incluso puede ser necesaria la ayuda psicológica.
Para terminar quiero compartir un ejemplo de lo que es perdón verdadero y de corazón:
¿Cuántas de nosotras estaríamos dispuestas a perdonar algo así?
https://www.youtube.com/watch?v=Cb4qu5cyNo0
Rosa Alameda





