Según la primera acepción de la RAE, el lenguaje es el conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente.
Es decir nuestras palabras son el resultado de lo que pensamos o sentimos.
En muchas ocasiones cuando una personalidad da un discurso, se hace un estudio de las palabras utilizadas, cuántas veces se repiten y qué pretenden transmitir con esas palabras. Obviamente los discursos de la mayor parte de esas personalidades están redactados por multitud de expertos para evitar caer en equívocos/rechazos.
Volviendo al mundo real, ¿te has parado a evaluar tus palabras? ¿Cómo son? Si nunca lo has hecho, te invito a que lo hagas grabándote con tu móvil mientras mantienes una conversación con alguien cercano. Déjalo grabando un tiempo considerable. Al principio estarás condicionada pero al cabo de un rato te relajarás y dirás lo que verdaderamente tenías intención. Es interesante escucharse.
¿Y? ¿Cómo es entonces tu discurso?
Hace unos días leyendo un grupo de WhatsApp (en el que una de las personas respondía con este lenguaje ante una fiesta de disfraces: No, no puedo, imposible, me viene fatal […] para nada,[…] qué pereza,[…] no lo entiendo…) me preguntaba ¿Cómo es el pensamiento de esta persona y cómo se siente? Quizá, no del todo bien.
El lenguaje tiene más poder del que creemos y dice mucho de la persona:
Si tu lenguaje está cargado de palabras de incapacidad, negatividad, atribuciones a la mala suerte, al destino…es muy probable que seas una persona que tiende a la negatividad, que no se siente capaz de hacer determinadas cosas e incluso que tiene un pobre autoconcepto y autoestima.
¿Cuál es el origen de tus palabras? ¿de dónde viene el lenguaje que utilizas? Del entorno en el que has crecido: tu familia o las personas con las que hayas pasado la mayor parte de tu infancia, lo que hayas vivido y lo que hayas aprendido de tus figuras de apego. Si has vivido en un círculo de NOes, no vas a poder, qué mala suerte tengo, la vida es un sufrimiento constante…ten por seguro que tu lenguaje tiene muchas probabilidades de ser parecido. No es fácil desprenderse de losas tan pesadas como esas palabras, acumuladas durante años. Aunque, tampoco es fácil caminar ligero pensando que la vida es mala suerte y sufrimiento ¿no?
El lenguaje es tan poderoso que puede determinar tu futuro.
Ya lo decía Ghandi:
«Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.»
Tal y como hablamos, pensamos, creemos, sentimos y actuamos.
Entonces, ¿cuáles son tus pensamientos? ¿cómo vas a identificar tus creencias? ¿qué vas a hacer para ser consciente de tus sentimientos? ¿Qué destino eliges?
Rosa Alameda





