Intento levantarme con margen de sobra para que la ducha y el desayuno se hagan a conciencia, de forma que pueda llegar a saborear el momento. Afrontar el día con un simple vaso de leche, té o café, no es lo más recomendable ni saludable para el cuerpo con una jornada larga fuera de casa.
Salir de casa corriendo y no enterarte de lo que haces hasta llegar al trabajo es una opción. Yo prefiero salir antes de tiempo (no mucho, con 5 minutos es suficiente) coger el bus y disfrutar de la calle cuando la ciudad está despertando.
Si puedo, escucho música o leo algo agradable que me ayude a seguir conectando con pensamientos y emociones agradables.
El resto del día fluye mejor con este inicio de jornada…
Para los contratiempos agrego un poco de flexibilidad, empatía y asertividad. Si preveo que el día va a ser más largo de lo normal y está lleno de actividades, intento priorizar, guión en mano, aquello que es necesario cumplir. Y lo que es accesorio, queda en segundo plano para cuando se pueda llevar a cabo.
Y tú: ¿Cómo organizas tu jornada?
Rosa Alameda






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