El año llega a su fin y para muchas personas inicia el momento de los grandes propósitos: vamos a apuntarnos a clases de chino, pintura, tai chi, cocina, danza del vientre, teatro, flamenco, acupuntura, inglés,…

¿Qué sucede a las pocas semanas de haber iniciado el año?

¿De qué o quién depende que mis propósitos se conviertan en rutinas y hábitos? Sólo de TI. Fácil, ¿verdad?

Según diversos estudios científicos indican que hacen falta 21, 28 y hasta 66 días para que una rutina se convierta en un hábito y se establezca de forma automática. Sea esto cierto o no, lo que sí es cierto es que nosotras somos las responsables de comprometernos con lo que queremos. Nadie más.

Ahora bien: ¿realmente quieres hacer eso que te propones? ¿es la misma lista que la de hace 9 años? ¿o pertenece a una serie de deseos de otras personas cercanas? No confundamos. Revisa la lista y comprueba:

1- Si te motiva a ti: tu deseo de ir al gimnasio y perder los dichosos 7 kgs. ¿es tuyo o proviene de los comentarios (a veces desafortunados) de tu pareja? identifica en quién está el deseo de cada propósito. Si no está en ti, olvídate de él (del propósito) o sigue engañándote varios años más….

2- Si encuentras excusas y justificaciones varias: p.e. inglés: me tengo que “poner las pilas” pero…quiero ir a la mejor academia pero… no hay dinero. No es la mejor academia, está cerca de casa pero… los profesores no son nativos…el horario no me cuadra….me da vergüenza hablar…me voy a cansar pronto. ….¡¡ALARMA!! los “peros” no traen nada bueno!!

Muchas de las justificaciones son reales, por ejemplo, no me lo puedo permitir. Sin embargo, a esta excusa hay múltiples opciones: cursos más cortos, cursos on line, intercambio de idiomas gratis…¿has barajado todas las posibilidades antes de darte por vencida con tantos “peros”…? Si ya los has tenido en cuenta y aun así no hay forma, es que no te motiva en exceso el propósito. Volvemos al punto 1.

3-Si abandonas: has comenzado varios años consecutivos con ese propósito y lo abandonas enseguida. ¿Qué sucede? ¿Has tenido en cuenta las claves para que tus objetivos sean claros? ¿Son concretos, específicos, se pueden medir, son alcanzables, realistas, tiene fecha de fin ese objetivo?

Si no has considerado estos pasos, da un repaso e intenta identificar objetivos acordes con esas variables. Controlamos así los imprevistos y tendremos delimitado cada punto. De lo contrario, la energía se diversifica en muchos frentes abiertos.

Ten en cuenta la tenacidad. Si de verdad consideras que ese propósito lo quieres llevar a cabo:

  • Repite e insiste: día tras día, semana a semana, mes a mes…
  • Ten la máxmima de iniciar cosas sin que queden incompletas (por ejemplo, en el caso del propósito de mejorar inglés leer todos los días una página).
  • Empieza por supuesto, por propósitos cotidianos que supongan un compromiso pero no un gran esfuerzo. (si una página de inglés todos los días es demasiado, quizá visualizar un video sobre una conversación en inglés nos ayude a establecer rutina con el idioma hasta poder pasar a la lectura).  Una vez en rutina, dedicaremos más tiempo al inglés, al gimnasio, o a aquello en lo que creamos.
  • Te puede venir bien escribir tus propósitos y tenerlos presentes en un sitio visible. Incluso, decirle a alguien qué te has propuesto y contar con su apoyo (el mero hecho de que sepamos que alguien sirve de apoyo emocional, puede ayudarnos a adquirir mayor compromiso).

Tendrás momentos y días en que “te despistes”, que no te apetezca, estés muy cansada… ¡¡No te castigues, somos humanos!! Retoma el propósito lo antes posible y continúa: ¡¡vas bien!!

Y tú: ¿cuántos eneros vas a dejar pasar hasta que decidas realmente lograr lo que quieres?

Mírate, las respuestas están en tu interior.

Rosa Alameda

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

2 × 2 =

limpiar formularioPost comment