Imagina compartir piso con un compañero que todo el día te dice lo mal que haces las cosas, lo torpe que eres, lo mal que te sienta esa ropa,… ¿te imaginas? ¿aguantarías la convivencia con alguien así?
Pues con alguien parecido se vive cuando la autoestima que tenemos es baja… Nosotras mismas nos encargamos de ser esa compañera de piso indeseable.
¿De dónde viene ese poco amor hacia nosotras? Porque no se nace con alta o baja autoestima. Esta se va creando en función de nuestras experiencias de infancia con la opinión de las personas que significaron mucho para nosotras. ¿Recuerdas que mensajes recibías de tus padres, profesores, hermanos, tíos…?
¿Y cómo esos mensajes que recibiste se grabaron en tu cabeza, empezaste a pensar y a sentir que tenían razón y te limitaste?
La baja autoestima no es sólo verse fea, creerse torpe, inútil,… Hay otros indicios que nos pueden dar pistas de que nuestra autoestima no es la mejor compañera. Por ejemplo cuando:
- nos criticamos en exceso.
- nos afecta mucho lo que otras personas piensen de nosotras.
- buscamos la perfección y nos ponemos metas poco realistas.
- evitamos compromisos.
- deseamos complacer a los demás constantemente.
- nos sentimos culpables muy a menudo.
- pensamos de forma pesimista.
- nos cuesta mucho decidir.
Para poder empezar a combatir esa baja autoestima y empezar a estimarnos como merecemos es importante:
- cuidar nuestro lenguaje interior, un lenguaje positivo desde el amor y el cariño fomentará sentimientos positivos y mayor felicidad.
- no idealizar a las personas, esto nos llevaría a tener una imagen distorsionada de los demás, a generar expectativas que pueden no cumplirse llevándonos a la frustración.
- no buscar la aprobación de los demás. Vivir para que otros nos aprueben, nos hagan caso, nos acepten,… es una exigencia que nunca tiene fin.
- aprender de los errores.
- hacer cosas nuevas. Es bueno darse la oportunidad de descubrir y descubrirse en distintas situaciones: cambiando el recorrido habitual, visitando nuevos lugares del barrio, probando comida nueva, atreverse a romper con los costumbrismos.
- no exigirse demasiado. La sobre exigencia busca el perfeccionismo y nadie es perfecto. Tú tampoco.
- vivir el presente. Ya lo he dicho en muchas ocasiones lo único que tenemos es el aquí y él ahora el pasado ya no existe y no se puede cambiar. El futuro aún no ha llegado.
El Coaching te ayuda a conocerte, a descubrir todo el potencial que tienes dentro y a vencer esas barreras que te impiden ser tú.
Rosa Alameda





